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Cómo elegir un santuario de elefantes en Chiang Mai

Uno de los grandes atractivos que ofrece Chiang Mai y que concita el mayor interés de los turistas, es la posibilidad de conocer de cerca a los elefantes.

Para quienes venimos de occidente, la posibilidad de compartir con esta criatura hermosa y colosal resulta bastante remota, reduciéndose exclusivamente a su exhibición en zoológicos y circos, donde es sabido, sufren maltrato y explotación, además del crimen de vivir separados de su comunidad y alejados de su medio ambiente.

Independientemente de si abrazas el veganismo o no, cualquier persona con un mínimo de conciencia y amor por los animales, se restaría de acceder a sitios de estas características. He ahí la importancia de investigar previamente las condiciones en las que se encuentran los elefantes, antes de acudir a un santuario en Chiang Mai.

Las ofertas de excursiones a santuarios abundan en la ciudad del norte tailandés. Sin embargo, varios de esos lugares que se autodenominan “santuarios”, no son más que la cruel fachada de un negocio lucrativo, que intenta confundir a los turistas con un título de “santidad” del cual no son merecedores. Desconozco las normativas tailandesas respecto al cuidado y protección de los elefantes, pero a juzgar por lo que pude ver, estas son nulas o prácticamente inexistentes. Y es curioso, entendiendo que el elefante es un símbolo de la realeza en Tailandia y es también, un símbolo de sabiduría y buena suerte en el budismo (religión que profesa, según wikipedia, el 95% de la población).

Dentro de la ciudad amurallada se concentra la mayor cantidad de agencias que ofrecen este tipo de actividades. Por supuesto, todas ellas dentro de la legalidad. Es así como ofrecen distintas alternativas de excursiones y cada una posee sus propias reglas. Por lo general, ofrecen dos modalidades: medio día y día completo. También puedes visitar sus sitios web a través de Google, aunque la mejor forma, a mi entender, es mediante recomendación.

Durante la actividad podrás alimentar a los elefantes y luego, bañarte con ellos en una cascada y/o charco de agua. Pero atención con lo siguiente: hay ciertos “santuarios” que permiten montar a los elefantes y salir de excursión sobre su lomo. Por favor, no apoyes a esas agencias ni a esos falsos santuarios que promueven estas actividades abusivas.

Los elefantes son criaturas salvajes y su interacción con seres humanos no es natural. Siendo aún muy pequeños, muchos elefantitos son separados de sus familias y condicionados mediante torturas para quebrantar su espíritu, doblegándolos y obligándoles a realizar ridículas actividades y trabajos forzados para la simple entretención de los turistas. ¿Tú no querrás entretenerte con su sufrimiento, verdad?

Por si te quedan dudas, dale un vistazo a este video.

Mi experiencia en un santuario de elefantes

Tras preguntar y averiguar por las condiciones, y luego de comparar con otras agencias que ofrecían el mismo tipo de excursión, finalmente visité Kanta Elephant Sanctuary, que según la información que me entregaron en el lugar, cuenta únicamente con elefantes rescatados que ya tenían contacto con el ser humano.

A partir de aquí voy a describir cómo funciona este lugar, sin intención de hacerle propaganda, sino más bien, con el ánimo de compartir información fidedigna y de primera mano para que luego tú tomes tus propias decisiones. Al final del artículo compartiré mis impresiones personales respecto a este tipo de santuarios.

Kanta Elephant Sanctuary prohíbe montar a los animales en sus dependencias y no realiza shows ni acrobacias con los elefantes. Sus precios varían según la modalidad y está diferenciado para adultos y niños. Los valores oscilan entre los 1500 y 2500 THB, e incluye: alimentar a los elefantes, bañarlos en un charco y luego, compartir un refrigerio entre los asistentes. Las fotografías de la jornada (no profesionales y sin edición) son más tarde compartidas en el Facebook oficial del santuario. Cada actividad dispone de seis elefantes para un grupo de quince personas aproximadamente, y el santuario (según lo que nos dijo el guía a cargo) tiene alrededor de 45 elefantes en toda su reserva.

La excursión la puedes contratar directamente en sus oficinas o a través del sitio web, donde debes primero completar un formulario y luego, esperar un correo de confirmación donde te indican cómo realizar el pago. A ese mismo correo mandas después el comprobante de la transferencia, y ahí ya queda agendada la actividad. En el día señalado y a una hora convenida, un vehículo de la agencia te pasa a recoger al hotel y luego de una o dos horas de viaje (dependiendo del tráfico) llegas al santuario.

Una vez en el lugar, un encargado te da las instrucciones de lo que puedes y no puedes hacer durante la excursión. Además, te entregan un outfit para que realices la actividad tranquilamente, sin ensuciar tu ropa.

El santuario dispone de servicios de aseo y duchas para que puedas cambiarte y tomar un baño al finalizar la actividad. También, cuenta con lockers donde podrás dejar tus pertenencias bajo llave.

Actividades

Tras las instrucciones de rigor, el grupo es dividido y distribuido entre los elefantes asignados para la actividad; también tienes la posibilidad de ir rotando e interactuar con los demás animales. Cada elefante tiene a su lado un asistente que podrá atenderte frente a cualquier eventualidad.

Mientras alimentas a los animales con cañas de azúcar —que el mismo santuario provee— puedes acariciarlos, tomarles fotografías e interactuar con respeto y libertad. Sólo debes tener precaución con tus pertenencias (cámara fotográfica, gorras, anteojos y teléfonos celulares), porque los elefantes, como son curiosos, te los pueden arrebatar. Adicionalmente, el santuario cuenta con fotógrafos profesionales con quienes puedes hacer un trato previo, para que tome fotos de ti y tu grupo o familia. Esta actividad dura entre cuarenta y cinco minutos y una hora.

Posteriormente, acompañas a los elefantes a darse un baño. El encargado te entrega un balde y una escobilla antes de meterte al agua, y el grupo completo ingresa al charco, donde los elefantes se refrescan y se dejan acariciar y cepillar. Como el agua te llega más o menos a la altura de la cintura, con partes más y menos hondas, la actividad es apta para que la puedan realizar los niños. Esta es sin dudas la parte más entretenida de la jornada, donde los elefantes se relajan y juegan en el pozón mientras los visitantes les arrojan agua con sus baldes. Al final de la actividad, ¡todos terminan completamente mojados tras haber disfrutado de un momento increíble!

Una vez que todo el grupo ha salido del charco puedes realizar las últimas fotos antes de despedirte de los animales. Para entonces, los elefantes están más relajados y se forma un ambiente de mayor confianza con los visitantes.

Tras la despedida, regresas a la recepción para recoger tus cosas, quitarte el outfit y darte una ducha. Posteriormente, el grupo se sienta a la mesa para compartir jugos, bebidas calientes, galletas y fruta. Aquí puedes comentar la experiencia con los demás visitantes, hacer amigos y planear qué hacer de regreso al centro de la ciudad.

Si quieres saber más detalles de qué lugares visitar y dónde comer vegano y libre de gluten en Chiang Mai, te recomiendo leas mi post al respecto pinchando este enlace.

Conclusiones

Es difícil estar 100% seguro de que los animales de Kanta Elephant Sanctuary no estén sometidos a estrés, maltrato o explotación. A simple vista y con la información disponible, podemos suponer que en verdad se trata de un santuario donde reciben el cuidado y protección que merecen. No obstante, a mí me quedó una sensación extraña al comprender que este tipo de centros siguen siendo un negocio, donde los elefantes son obligados a interactuar con humanos y son instrumentalizados para conseguir los mismos fondos que aseguran su protección, lo que resulta verdaderamente paradójico. Algo que se conoce como “bienestarismo” y que está por mucho alejado de la abolición total de todo tipo de explotación animal a la que suscribe el veganismo.

Lo ideal sería que los elefantes estuviesen libres y protegidos en un territorio determinado y que los humanos pudiésemos verlos a distancia, sin intervenir ni transgredir su cotidianeidad. Visto así, un lugar como Kanta Elephant Sanctuary vendría siendo “un mal menor”.

Queda entonces a tu criterio qué tipo de santuarios visitar. Kanta es uno de tantos santuarios que existen en Chiang Mai. Lo importante es tomar una decisión informada y responsable, y ojalá teniendo presente en todo momento el bien superior de los animales.

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