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Qué visitar y qué comer en Estambul con dieta vegana y gluten free

Estambul es una ciudad fascinante, que rebosa colores, olores, sabores, vida, y que despierta en el visitante —apenas puesto un pie en su territorio— el asombro por sus mezquitas, calles y pasajes; por su geografía, gastronomía y desarrollo artístico, y sobre todo, por su gente y su cultura. A diferencia de lo que uno podría pensar (o al menos lo que yo pensaba antes de ir), las personas en Estambul son gente muy simpática y cordial, siempre te reciben con una sonrisa y un gesto amable.

La ciudad que se ubica estratégicamente en el Bósforo, combina de gran manera el legado de los antiguos imperios que la dominaron sucesivamente en el tiempo, con la modernidad y el esplendor de las más reconocidas urbes del viejo continente.

Hay ciudades con las que basta y sobra un fin de semana para recorrer sus sitios de interés, sin perderse de nada, pero Estambul no es el caso. Si tienes planeado tu próximo viaje a la que fuera Constantinopla, te recomiendo que le dediques a lo menos siete días, y si te resulta posible otros tantos más, porque tendrás muchísimo para descubrir en esta verdadera megalópolis.

Y aunque la moneda local es la lira turca, los precios que te voy a compartir en este artículo están expresados en euros. Pero una vez que estés en Estambul y quieras hacer la conversión a la moneda de tu país o alguna otra, te recomiendo utilizar la página TheMoneyConverter.com que te será de bastante utilidad.

¿Qué lugares visitar en Estambul?

Más que seguir al pie de la letra el símil a una lista de supermercado, recomiendo—y esto vale para cualquier lugar que visites— que te adentres en sus calles y descubras con tus propios ojos las maravillas que se abren a tu paso.

Como cualquier ciudad moderna, Estambul posee una muy buena conectividad, con diferentes medios de transporte que podrás combinar según tu destino. Ahora bien, te confieso que yo no me subí más que a un ferry, porque lo que es en tierra, prefiero recorrer los lugares a pie, y Estambul te lo permite, porque lo más interesante que tiene para visitar se encuentra dentro de un radio que no requiere más medio de transporte que tus propias piernas.

Si ya estás en Estambul, déjate guiar por tu intuición, por los aromas que salen de sus restoranes y por el colorido y las luces de sus tiendas. Déjate llevar por el ruido de la ciudad, y ve hacia esos lugares donde no llegan las aglomeraciones de turistas, los “guris” (como dicen los españoles), que son verdaderas hordas de gente desesperada queriendo fotografiarlo todo, porque apenas cuentan con diez minutos para mirar construcciones que tardaron siglos en construirse. Así que, si vas con tiempo, úsalo a tu favor y camina sin prisa. Las mejores cosas se descubren caminando, y no hay mejores guías que tus propios pies.

Estambul es una ciudad muy segura para caminar a cualquier hora, por supuesto, con las reservas y cuidados que tendrías en cualquier otro sitio. Sólo hazle caso a tu intuición, si una calle no te gusta por su aspecto y “te da mala espina”, no entres en ella, siempre te puedes devolver e iniciar una nueva ruta.

Mezquitas y Palacios

Entre las construcciones y sitios de Estambul que te recomiendo conocer, están la mezquita Azul (Sultan Ahmet Camii) y la basílica Santa Sofía (Ayasofya), construidas una frente a la otra. Se trata de dos bellísimas obras monumentales que se alzan como símbolos de la ciudad. La primera, es una mezquita en pleno funcionamiento, y la segunda opera  actualmente como un museo.

Para entrar a la mezquita debes quitarte los zapatos, y no puedes ingresar vistiendo anteojos para el sol, gorra o ropa inadecuada. Si eres mujer, debes cubrir tu cabello con un pañuelo, y si no tienes un pañuelo a mano, es probable que en la propia mezquita te ofrezcan uno antes de ingresar. Ten en cuenta que estás entrando a un sitio sagrado, por lo tanto, debes mostrar el debido respeto, guardando silencio y procurando no perturbar su paz interior, ni la oración de los fieles.

Al ingreso, los visitantes tienen un acceso debidamente señalizado, y sus reglas aplican para cualquier mezquita del mundo. Por lo demás, cuestiones como apagar tu celular, no entrar con traje de baño o con gorra de beisbolista, son de sentido común.

A un costado de Santa Sofía, al cruzar la calle, se encuentra la Cisterna de la Basílica, que durante el tiempo que estuve en Estambul no tuve la fortuna de visitar, debido a que se encontraba en mantención. ¡Espero que tú tengas más suerte!

Si tienes cierta debilidad por la historia o te gustan las telenovelas turcas, seguramente sabes de sobra quienes fueron Solimán el Magnífico y la sultana Hurrem. Pues bien, en Estambul puedes visitar las tumbas de ambos, situadas en un patio al costado de la mezquita de Solimán (Süleymaniye Camii), que es de paso, una de las mezquitas más lindas de la ciudad. Curiosamente, tanto la mezquita como los mausoleos no atraen masivamente la atención de los turistas, por lo que podrás pasear y mirar con mayor tranquilidad estos sitios históricos que deslumbran por su sencillez y belleza. Adicionalmente, si accedes a la parte posterior de la mezquita obtendrás una vista preciosa de la ciudad.

Por favor, mantente cerca de una mezquita a la hora del rezo para que puedas oír y sentir ese llamado, que se transmite por altoparlantes y que por lo menos a mí, que no soy para nada religioso, me resultaba profundamente hermoso y conmovedor. Mejor aún si lo haces en el Puente Gálata y te dejas ir con los ojos volcados hacia el mar.

No seas un turista más, sé un visitante curioso, pero respetuoso.

Consejo: Antes de ingresar a las mezquitas, que por cierto son de acceso gratuito, los musulmanes lavan sus pies e ingresan completamente descalzos, motivo por el cual la alfombra que se extiende en su interior suele estar húmeda, y en ocasiones, es posible que su olor despiste a un olfato más quisquilloso y delicado, así que vaya la advertencia. En la entrada, al quitarte los zapatos, puedes coger unas bolsas plásticas para meterlos dentro, y si no quieres andar a pie descalzo, también te puedes poner una de esas bolsas en los pies, que digamos no será muy glamoroso, pero podrás recorrer sus instalaciones con mayor comodidad.

Otros sitios de interés son el Palacio Topkapi y el Palacio Dolmabahçe. El primero es un museo que se encuentra en la parte antigua de la ciudad, en las inmediaciones de Santa Sofía, y en el que podrás ver cómo vivían los sultanes junto a su harén y sus tesoros. El segundo, es un palacio neobarroco ubicado en la costa europea del Bósforo, donde pasó sus últimos años Atatürk, fundador y primer presidente de la Turquía moderna, y cuya imagen podrás ver desplegada en el cotidiano de la ciudad, por tratarse de una de las figuras políticas e históricas más queridas y respetadas por el pueblo turco.

Los horarios y precios para ingresar al Palacio Topkapi los encuentras aquí, y para el Palacio Dolmabahçe en este enlace.

El Gran Bazar

Si lo tuyo es definitivamente “ir de shopping”, entonces no te puedes perder un paseo por el Gran Bazar de Estambul, donde podrás encontrar joyas, especias, alfombras, delicias, orfebrería y un cuanto hay en abundancia. Imagina lo siguiente: 4 mil tiendas distribuidas en 36 mil metros cuadrados, solo para ti… en realidad, para ti y otras miles de personas que se vuelcan a diario sobre sus calles. Asi que, si huyes de las aglomeraciones, tal vez debas replantearte su visita, pero si te gusta pasear por mercados, ya sea para comprar regalos y souvenirs, o simplemente porque te encantan los mercados locales, entonces no te pierdas la oportunidad de visitar uno de los bazares más grandes del mundo. No olvides que en los mercados es donde se respira y desarrolla gran parte de la cultura de un país.

Si en este paseo por el Gran Bazar encuentras algo que te guste, recuerda que es muy normal regatear los precios, pero no abuses ni permitas que abusen de ti, intenta buscar el equilibrio y pagar un precio que consideres justo. Es cierto que a los turistas en cualquier parte del mundo siempre se les trata de sacar el mayor provecho posible, pero también es cierto que esa persona te está ofreciendo su trabajo, y ese trabajo en sí mismo, traducido en  tiempo, talento y esfuerzo, tiene un valor monetario. Sé conciente.

Después de hacer tus compras, puedes meterte a un café típico, de esos que abundan en Estambul, y tomarte un exquisito té turco oyendo conversaciones ajenas de las que probablemente no entenderás nada. Los precios varían según la ubicación de la tienda, pero nunca supera el equivalente a 1 euro.

Vive y experimenta la cultura de Estambul como un habitante más.

El Bósforo

Cuando te encuentres en Estambul podrás ver claramente las diferencias entre la “ciudad antigua” de la parte asiática, y el lado europeo, con el Bósforo de por medio.

El Bósforo es también conocido como el Estrecho de Estambul y es uno de los más transitados del mundo (si no el que más). A diario salen numerosas embarcaciones desde el Puente de Gálata (que cruza el Cuerno de Oro), y que recorren sus aguas tanto para el tránsito local, como cruceros para turistas.

Los precios de los cruceros varían según la compañía y duración. Yo cogí uno de tres horas, muy sencillo, por el cual pagué el equivalente a 6 euros. Y fue más que suficiente. No te olvides de llevar ropa para abrigarte y un pañuelo para el cuello, ten en cuenta que en ciertos tramos el viento te hace temblar de frío.

Durante el trayecto, si tienes suerte, podrás encontrarte con aves volando tan cerca de la embarcación que podrás hacer estupendas fotografías. Ten en cuenta que a bordo venden té y gaseosas, pero también puedes llevar tu propia comida, así que no te preocupes por eso, sólo procura hacerte cargo de tu basura y cuidar de que no se caiga al mar.

Y aprovechando que después tienes que desembarcar en Puente de Gálata, donde a diario (sobre todo los fines de semana) decenas de pescadores apuntan sus cañas al mar, aprovecha de cruzar caminando al otro lado y visitar la Plaza Taksim, situada en el lado europeo de Estambul. Durante el trayecto podrás encontrar tiendas veganas y supermercados. Lo que nos lleva a la siguiente sección, para mí de las más importantes a la hora de viajar: ¿dónde comprar productos veganos, y dónde comer vegano y gluten free?

Comida vegana y gluten free

Comida (Estambul, Turquía)El acceso a este tipo de alimentación dependerá del lado de la ciudad donde estés alojando. En mi caso, como me quedé en la ciudad antigua, toda mi experiencia la pude desarrollar a partir de ahí. No obstante, también visité la parte europea, asi que puedo ofrecerte una visión de ambas.

En la ciudad antigua, del lado asiático, no encontré un solo supermercado (como las cadenas grandes que suele haber en nuestros respectivos países), seguramente debe haber al menos uno, pero no lo vi. No obstante, el centro histórico está lleno de pequeños locales donde es posible comprar todo tipo de fruta, como plátanos, manzanas, caquis, uvas, naranjas, granadas y peras, entre otras. Y para que te hagas una idea: por un kilo de plátanos pagué alrededor de 2 euros, y una botella individual de agua no alcanza a costar 0,25 euros. Así que si sigues una dieta vegana, por fruta y agua no te preocupes porque hay en abundancia.

También existen las tiendas Migros y Macro donde puedes comprar las típicas galletas de arroz libres de gluten, pero no necesariamente veganas, ya que algunas de sus variedades tienen yogur.

Sin embargo, comparado con otras ciudades de Europa, en Estambul no existe suficiente información todavía respecto al veganismo en general y a la comida libre de gluten. ¡Pero a no desesperarse, que hay alternativas!

Es común que los restoranes tengan un encargado, que es quien te recibe y explica lo que encuentras en el menú. En su gran mayoría hablan inglés y también español, por lo que resulta mucho más fácil explicar lo que significa “libre de gluten”, que es un concepto con el que suelen no estar familiarizados, y “vegano”, que es  algo bastante más fácil de explicar. Ahora bien, si eres una persona precavida y eres conciente de tus alergias y hábitos alimenticios, cada vez que viajes a cualquier país, procura tener en tu celular un texto escrito en el idioma local que explique qué tipo de comida no puedes consumir. No escribas “soy vegano” o “soy celiaco”, porque es posible que no entiendan qué es eso. Tu mensaje debe ser claro y preciso e indicar: no puedo comer trigo, carne, huevo, leche, frutos secos, etc. En Estambul, a diferencia de otras urbes, la gente es muy amable, y se van a esmerar por ayudarte a armar un plato a tu medida.

En mi caso, como soy alérgico al trigo, a los frutos secos y soy vegano, debo ser muy cuidadoso a la hora de elegir el lugar donde voy a comer, y como al mismo tiempo me gusta mezclarme con la gente local, trato de buscar ese equilibrio entre comer bien, sin riesgos, y no terminar pagando de más en restoranes caros llenos de turistas. Siguiendo esa lógica, te recomiendo busques los restaurantes tipo “buffet”, que tienen todas sus preparaciones a la vista y tú puedes armar tu propio plato. Son por lejos la opción más barata para comer en Estambul, además de abundante y deliciosa.

Un lugar que te recomiendo para comer barato y rico, es el Balkan Lokantasi, que está ubicado en el centro de la ciudad antigua. Ahí tienen muchas opciones de ensaladas, arroz blanco, arroz con verduras, legumbres, champiñones y papas que puedes combinar a tu gusto. Si tienes dudas, hablas con el encargado y él sabrá explicarte.

Comprenderás que en hora pico, cuando hay una fila de gente esperando ser atendida, no podrán detenerse a explicarte cada plato con el debido tiempo y proceso, así que ojo con eso. Pero te digo que una vez que descubrí el Balkan Lokantasi, almorcé todos los días allí y no tuve problema alguno con mis alergias alimentarias. ¡Y nunca pagué más de 4 euros con botellín de agua y postre incluídos!

Confieso además que en ciertas noches me di algunos gustos dignos de un sultán, y en restoranes más caros encontré parrilladas de verduras, que son una verdadera delicia, además de humus y diferentes tipos de ensaladas. Para la parrillada de verduras te ponen aparte un yogur como aderezo, sólo debes pedir que te lo den sin el yogur y listo, ¡a disfrutar de un plato exquisito!

Te advierto de todas formas que los precios en estos locales son más “europeos”, y un plato  como el recién descrito no baja de los 10 euros (que para la media europea está bastante bien). Si le sumas una copa de vino entonces la cuenta sube a 15 o 16 euros. El licor es caro en Estambul, para que lo tengas presente.

Ahora bien, si andas por la calle y tienes un poco de hambre, no te preocupes que también encuentras comida al paso. Por todas partes te vas a encontrar con carritos que venden mazorcas (maíz) y castañas asadas, que ya a la distancia huelen deliciosamente bien. Yo personalmente las castañas no las puedo comer, pero sí las mazorcas y cada vez que tuve oportunidad me compré una a sólo 0,50 euros.

En verdad son una súper buena alternativa para cuando se te acaban los snacks y estás por ahí en la calle con ganas de comer algo que no sea tan abundante como un almuerzo o una cena. Pero además de maíz y castañas, en algunos puestos de comida encontrarás arroz blanco con garbanzos, que suelen ir acompañados por una pieza de pollo. Te recomiendo te fijes muy bien que el pollo no esté preparado encima del arroz, sino en un lugar aparte, porque si eres vegano, no querrás encontrar restos de pollo en tu plato de arroz con garbanzos.

En el lado europeo de Estambul encontrarás además supermercados de la cadena Carrefour, y allí podrás comprar galletas y pan libre de gluten de la marcha Schär. Cierto es que no hay tanta variedad como en los supermercados de Dublin o Viena, pero como dice El Chavo del 8, “pior es nada”. También puedes comprar legumbres, choclo y champiñones en conserva, que siempre vienen bien y no necesitas una cocina ni microondas ni agua hervida para poder comerlos en cualquier sitio.

Mientras caminaba hacia la Plaza Taksim encontré una pequeña tienda vegana, muy bien surtida, llamada Balya. Allí aproveché de comprar pasta de dientes, porque la que compré en Praga se me estaba acabando, y mis snacks favoritos de hummus de la marca Eat Real (si no los has probado, ¡por favor, te los recomiendo!) Además de snacks y pasta de dientes, en Balya encuentras desodorante, champú, artículos de aseo y cosméticos básicos, junto con  fruta orgánica, zumos y otros productos veganos. Es como encontrar un pequeño paraíso en el reino del kebab.

Por cierto, también existen restaurantes vegan friendly y/o con opciones gluten free, con platos que superan los 15 euros, cuya lista puedes consultar en HappyCow o TripAdvisor.

Ahora, ¡qué esperas para adentrarte en las calles de Estambul y disfrutar de todo lo que tiene esta magnífica ciudad para ofrecer a tu paso!

No olvides compartir después tu experiencia y recomendar otros sitios de interés y lugares donde comer vegano y libre de gluten.

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